Subiendo la pendiente hacia la estación de Azaila.

A su paso por la estación de Azaila, el fotógrafo recibió un sonoro saludo de los maquinistas del tren.

Gran expectación a la llegada del tren a la estación de la Puebla de Hijar.

Una vez estacionado, muchos viajeros y aficionados rodean el tren con sus cámaras fotográficas y de vídeo.

Numerosos cofrades de todas las edades, acompañados de sus tambores y sus bombos, recibieron el tren con un atronador y continuado redoble.

La gente tarda en dispersarse; la combinación del tren y los tambores resulta curiosa y atractiva.

Cuando la concurrencia se dirige hacia el pueblo para celebrar la Semana Santa, el tren se aparta antes de realizar la maniobra de inversión de la locomotora.

Los viejos cambios de agujas de la estación son mudos testigos del acontecimiento.

Una vez realizada la inversión de la locomotora, el tren queda dispuesto para el regreso por la tarde. La tarde ha quedado desierta. El día esta soleado y caluroso, habrá que retirarse a refrescarse.